Los adolescentes (que según las Naciones Unidas son todos
aquellos que tienen entre 10 y 19 años) gozan por lo general de buena
salud, aunque también es cierto que hay enfermedades que pueden afectar
su capacidad para crecer y desarrollarse en forma plena. Por eso
resulta vital reforzar la protección de las vacunas que recibieron en
la infancia, así como sumar otras que ayudan a prevenir enfermedades
propias de esta edad.
Sobre la meningitis
La meningitis por meningococo comienza en forma repentina, y puede dar lugar tanto a casos de meningitis como a infecciones graves, sobre todo en chicos pequeños (menores de un año) y en adolescentes. En las personas enfermas el meningococo es capaz de invadir la sangre causando una infección generalizada, que puede tener consecuencias fatales o dejar secuelas irreversibles.
La meningitis es la inflamación de la membrana que cubre el cerebro. Es importante destacar que esta enfermedad:• Puede causar la muerte en menos de 24 horas.
• Puede dejar secuelas graves e irreversibles (como amputaciones, pérdida de audición o secuelas neurológicas).
La vacunación es la manera
más eficaz de protección
Aun cuando la enfermedad es diagnosticada en forma temprana y la
persona recibe tratamiento, del 5 al 10 por ciento de los pacientes
fallece en las primeras 24 a 48 horas tras la aparición de los síntomas.
Este índice de mortalidad puede resultar todavía mayor en adolescentes.
La probabilidad de que esta enfermedad deje secuelas permanentes es del 10 al 20 por ciento.
La mayoría de los casos -más del 90 por ciento- de enfermedad meningocócica ocurren en personas previamente sanas y sin factores de riesgo identificados.
Por qué los adolescentes
Los adolescentes muchas veces tienen la particularidad de
portar el meningococo en su nariz o garganta sin presentar síntomas,
pero son capaces de contagiar a otras personas que sí podrían
enfermarse. Por eso es importante que a los 11 años se vacunen,
no solo para protegerse a sí mismos, sino también para evitar la
propagación de esa bacteria a niños y adultos.
¿Por qué cuidarlos especialmente a esta edad? Porque los
factores que predisponen al contagio del meningococo y la transmisión de
la enfermedad están relacionados con el comportamiento social, la
aglomeración de gente, asistir a fiestas, clubes, compartir besos,
vajilla y exposición al humo del tabaco: todos hábitos comúnmente
vinculados a los adolescentes.
¿Cuáles son los síntomas
de meningitis?
- Rigidez de nuca
- Fiebre alta
- Sensibilidad a la luz
- Confusión
- Dolor de cabeza
- Vómitos
Los síntomas iniciales de la meningitis por
meningococo pueden ser similares a los causados por la gripe, aunque
pueden variar de acuerdo con la edad.
La vacunación es la manera más eficaz de proteger a los niños
y niñas contra la meningitis por meningococo. Prevenir la enfermedad y
la portación es esencial.
La vacunación de los adolescentes no sólo protege a quienes
se vacunan, sino que contribuye además a disminuir la transmisión de la
bacteria desde los adolescentes (que son los portadores más frecuentes
del meningococo en la nariz y en la garganta) hacia los bebés. Por eso
es también una forma indirecta de proteger a quienes aún no recibieron o
por algún motivo no pueden recibir la vacuna.

















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