POR AYOSE S. GARCÍA NARANJO Y LISANDRA PÉREZ COTO

Este lugar ocupa 811 hectáreas y constituye el entorno más visitado en toda la región
por los observadores de aves
por los observadores de aves
Para nadie es un secreto que el mayor humedal del Caribe insular constituye una región sui géneris por múltiples motivos: entre ellos se pudieran citar su diversidad en los ecosistemas de pantano o también la singularidad de sus especies de flora o fauna, que la convierten en un sitio de interés mundial.
No obstante, entre todos sus atractivos sería imperdonable dejar de mencionar uno por el que no pocos expertos viajan anualmente a Cuba: El Refugio de Fauna Bermejas.
Dicho lugar constituye el entorno más visitado en toda la región por los observadores de aves pues por sus características naturales, le permite al visitante observar un elevado número de especies endémicas de Cuba en un lapso de tiempo bastante corto. Al decir de Mario Díaz Pereira, especialista de la Empresa para la Conservación de la Ciénaga de Zapata, de las 28 aves endémicas reconocidas en el país, aquí se pueden encontrar hasta 19.
Este refugio dispone de cuatro senderos de aproximadamente 4 o 5 km cada uno y entre las especies más buscadas por los visitantes figuran el tocororo, la cartacuba, el sijú cotunto y el carpintero jabado.
"Durante la tormenta subtropical Alberto esta área se inundó totalmente pero por fortuna las aguas no afectaron a la población de aves pues lo que más temíamos era que dañara a las palomas terrestres, pero estas se trasladaron a las zonas más altas y no hubo ningún problema", explica Carlos Jiménez Milián, obrero de la conservación del Refugio de Fauna Bermejas.
Aunque todavía una parte de este territorio se encuentra dañado por el exceso de agua acumulada, ya se diseñó un sistema de alimentación para los animales cuyo propósito estriba esencialmente en hacerlos retornar a sus lugares habituales.
A cargo de estas actividades y del mantenimiento general del ecosistema se desempeña un grupo de personas especializadas que además de prestar sus servicios de guía, sus acciones se centran en la preservación de este espacio y periódicamente realizan limpiezas de caminos, chapean y en ocasiones restablecen las palmas que caen al suelo. En este último caso se les separa la porción podrida y vuelven a alzarse pues estos troncos son utilizados por un gran número de aves para la nidificación.
De igual forma, se desarrollan inventarios de fauna mensuales con miras a facilitar el conocimiento y ubicación de cada especie, contribuyendo además al equilibrio ambiental de un territorio que no deja de fascinar tanto a quienes lo visitan como a los que han disfrutado de su peculiaridad a través del lente de los reconocidos documentalistas que, cámara en mano, han captado toda su belleza.

El sijú platanero constituye la menor de las lechucitas que cubren el área de las
Antillas Mayores. Esta especie endémica de Cuba es también una de las rapaces
de costumbres crepusculares y nocturnas y a pesar de su pequeño tamaño,
se le considera un hábil cazador
Antillas Mayores. Esta especie endémica de Cuba es también una de las rapaces
de costumbres crepusculares y nocturnas y a pesar de su pequeño tamaño,
se le considera un hábil cazador

El sijú cotunto, es un ave endémica de Cuba, de hábitos absolutamente nocturnos. Si le sorprende el día en algún lugar no oculto, de inmediato es atacado despiadadamente por pájaros diurnos

Conocido como arriero, ave vistosa y bastante grande, es considerada una subespecie endémica de Cuba y entre los campesinos existe la creencia de que canta a horas fijas, muchas veces de noche

El judío, una de las pocas especies de la fauna cubana que conserva
el mismo nombre vulgar en todo el territorio nacional.
Se denomina también Guardián de los campos de Cuba
porque ante la presencia de cualquier intruso lanza un fuerte grito
que no cesa hasta que haya pasado la alarma
el mismo nombre vulgar en todo el territorio nacional.
Se denomina también Guardián de los campos de Cuba
porque ante la presencia de cualquier intruso lanza un fuerte grito
que no cesa hasta que haya pasado la alarma

El sinsonte construye nidos de ramas en arbustos o árboles de gran follaje, que
defienden agresivamente del ataque de otras aves o animales, incluyendo a los
humanos
defienden agresivamente del ataque de otras aves o animales, incluyendo a los
humanos










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