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“Quédate en casa”, “mantén el distanciamiento social”, “usa nasobucos”, “protégete a ti y a tu familia”; mensajes que durante las últimas semanas han formado parte de nuestra cotidianeidad. Y es que, ante el avance de la COVID-19, estas medidas de precaución constituyen la mejor vacuna.
Sin embargo y desgraciadamente, a pesar de todas las iniciativas, los llamados de atención y la constante información que se ofrece por los diferentes medios, al parecer, aún falta percepción de riesgo.
Y es que, aquí, las largas colas en mercados, puestos de venta o tiendas de divisa, unido a las indisciplinas que en estas se generan, atentan contra la situación epidemiológica que hoy vive el país, y por supuesto, contra los esfuerzos que hace el Estado cubano para proteger a la población.
Algo alarmante es que estas aglomeraciones comienzan a formarse desde mucho antes de que abran los establecimientos, y en muchas ocasiones, sin saber siquiera qué productos se expenderán o cuándo. Pero lo más preocupante, es que en todos los lugares las personas mantienen la distancia establecida; y a veces en los propios establecimientos no se exige lo necesario, y así no podemos ganarle la batalla al nuevo Coronavirus.
No obstante, y por suerte, al parecer no todo está perdido. Existen comunidades en que, por ejemplo, las autoridades del Poder Popular, de conjunto con la Policía Nacional Revolucionaria y los Trabajadores Sociales, organizan las colas y se encargan de que todos tengan la posibilidad de adquirir los productos de manera equitativa.
Por su parte, hay quienes piensan que la libreta de abastecimiento constituye una vía segura y eficaz para acercar la mercancía al pueblo, y lo que es más importante, repartir entre todos por igual lo que tenemos.
En tiempos de coronavirus deben imperar la organización, la cordura, y la disciplina. La COVID-19 avanza, y para detenerla es preciso actuar con responsabilidad y respeto de las normas, hacerle frente a lo incorrecto y no dejar solo la tarea a las autoridades competentes, pues mientras más extensa sea la cruzada contra la irresponsabilidad, más seguras estarán nuestras vidas.
No olvidemos que ahora, responsabilidad, conciencia individual, autocuidado y percepción de riesgo, son las principales armas para enfrentar la pandemia.











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