Resulta común acercarse al Comité municipal del partido Comunista de
Cuba en la Ciénaga de Zapata y encontrarse la misma cara, la de la
sonrisa pícara y alegría desbordada, o la de carácter efervescente
cuando algo no sale bien o incumplen con lo indicado.
Así se puede catalogar a Avigail Aurora Cardenas Santana, una mujer entregada por más de 15 años al partido y a la revolución, y la que en tiempos de coronavirus, permanece en su puesto de trabajo, desempeñando su labor como cada día.
Ella, con la amabilidad que la caracteriza, cuenta que esta pandemia, no es nada que no se pueda vencer con voluntad y disciplina, agrega que mientras tenga salud, estará firme en la primera línea siempre que sea útil y necesaria.
Avi, como la llaman todos, entre sonrisas y disturbios, lleva el café a las oficinas, anota cada recado y hasta mantiene calmados a los que por alguna razón se acercan al Partido para ofrecer una queja o asistir a una reunión.
Amanece
con su nasobuco para dar el ejemplo y poder llamar la atención a
aquellos que incumplen con lo establecido, y entre el teléfono y la
distancia de un buró conversa, persuade y regala un beso en el aire.
Ella, agradecida por los compañeros de trabajo que la rodean, se preocupa también por su familia, a la que visita poco desde que se descartaron en Cuba los primeros casos de la Covid-19, pero se siente segura que la tormenta pasará y volverá a abrazarlos después de tanta añoranza.
Poco tiempo pasó desde que iniciamos la conversación y el timbre de un teléfono interrumpe la entrevista en la que con pocas palabras me había contado parte de su vida, me mira angustiada, responde la llamada y con pena me dice, “sin dudas este es el trabajo que más he amado en mi vida, prepárese periodista, está llegando la visita que esperábamos, cuídese de la pandemia”.
Y así, sin tiempo a nada más, apago mi grabadora, anoto lo imprescindible y le regalo una sonrisa entre la tela de un protector que me obliga a sonar un beso y guiñarle un ojo en respuesta al abrazo que se merece.
Así se puede catalogar a Avigail Aurora Cardenas Santana, una mujer entregada por más de 15 años al partido y a la revolución, y la que en tiempos de coronavirus, permanece en su puesto de trabajo, desempeñando su labor como cada día.
Ella, con la amabilidad que la caracteriza, cuenta que esta pandemia, no es nada que no se pueda vencer con voluntad y disciplina, agrega que mientras tenga salud, estará firme en la primera línea siempre que sea útil y necesaria.
Avi, como la llaman todos, entre sonrisas y disturbios, lleva el café a las oficinas, anota cada recado y hasta mantiene calmados a los que por alguna razón se acercan al Partido para ofrecer una queja o asistir a una reunión.
Ella, agradecida por los compañeros de trabajo que la rodean, se preocupa también por su familia, a la que visita poco desde que se descartaron en Cuba los primeros casos de la Covid-19, pero se siente segura que la tormenta pasará y volverá a abrazarlos después de tanta añoranza.
Poco tiempo pasó desde que iniciamos la conversación y el timbre de un teléfono interrumpe la entrevista en la que con pocas palabras me había contado parte de su vida, me mira angustiada, responde la llamada y con pena me dice, “sin dudas este es el trabajo que más he amado en mi vida, prepárese periodista, está llegando la visita que esperábamos, cuídese de la pandemia”.
Y así, sin tiempo a nada más, apago mi grabadora, anoto lo imprescindible y le regalo una sonrisa entre la tela de un protector que me obliga a sonar un beso y guiñarle un ojo en respuesta al abrazo que se merece.













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