POR> Julio A. Amorín Ponce
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Pero si para mal, los humanos han cambiado el panorama natural de la citada playa, por suerte, no lo han podido ni lo podrán hacer con la historia del sitio, puesto que el pasado solo puede recordarse pero no volver a vivir ni se puede dar vuelta atrás al tiempo. Gracias a ello Playa La Máquina exhibe una historia humana muy interesante, veamos:
- Los aborígenes debieron hacer un uso intencional del medio natural, quien les proporcionó alimento y sobre todo, la concha de los grandes moluscos como el cobo, vital para la elaboración de sus rudimentarios y múltiples instrumentos de trabajo. Relativamente cerca de la playa, a solo un kilómetro al norte se ha reportado un sitio arqueológico aborigen nombrado "Loma del Jobal", lo que es indicativo de que el hombre prehispánico también se deleitó y se aprovechó de los atributos naturales de Playa La Máquina.
- Por lo espaciosa de la ensenada y poseer mayor profundidad por su lado este, donde se aprecia un gran cebadal (vegetación marina), debió ser recurrente las visitas de los corsarios y piratas, porque varias leyendas y cuentos conservados generacionalmente en el pueblo cenaguero dan fe de ello.
- Sin embargo, la historia escrita da cuenta que por Playa La Máquina, otrora Embarcadero del Hato de Santa Teresa, hicieron acto de presencia las repugnantes galeras que portaron cientos de negros esclavos encadenados y descalzos, que luego de atravesar la pantanosa tierra rumbo a la costanera norte, fueron vendidos como bestias para engrosar las dotaciones de los numerosos ingenios que se localizaban al norte de la Ciénaga de Zapata. Se produjeron cuatro desembarcos clandestinos de negros esclavos por Playa La Máquina durante los años 1853, 1854, 1859 y 1864.
- La relación de Playa La Máquina con las guerras de independencia desarrolladas en el siglo XIX es notoria, puesto que el 7 de diciembre de 1875 tropas cubanas de la II división, al mando del Coronel Cecilio González, capturaron en su embarcadero a la tripulación española de la lancha "Florida", acción donde fue ajusticiado el teniente de voluntarios Francisco Cantero, quien había participado en el asesinato del Coronel cubano Luis M. Arredondo. La embarcación fue destruida. El Bandolero – Patriota José Álvarez Arteaga (Matagás), estableció en 1886 uno de sus campamentos allí. El Coronel Francisco Pérez Garoz cuando estuvo en el campamento de San Blas el 6 de septiembre de 1895 le ordenó a Matagás" que con 25 hombres quemara la máquina de vapor y muelle de Playa La Máquina propiedad del alemán Augusto Gupper fiel colaborador del colonialismo español, y parece ser que esa orden se cumplió porque llegó hasta nuestros días desechos de las pailas o calderas para vapor de aquel aserrío, enterradas en la arena al pie del farallón de la punta este de la playa. Fue tal la presencia mambí en este lugar, que obligó a la metrópoli española a construir el único fuerte español y trocha en la Ciénaga de Zapata (Playa La Máquina - Asiento de Santa Teresa) de 4 kilómetros de anchura.
- El alemán Augusto Gupper explotó las maderas preciosas que existían en el hato "Santa Teresa" hasta la saciedad entre1890 y 1895 y para ello hizo construir una máquina de vapor en la Playa - que hoy lleva ese nombre por tal motivo y nada que ver con los actuales trailes - con la que fueron aserradas miles de caobas y cedros que constituyeron los bosques primarios del citado hato. También hizo un ferrocarril de vía estrecha, que iniciándose casi en el asiento llegaba hasta dos muelles que existían en la parte este de la playa, donde los navíos recogían la preciada carga vegetal con destino a Europa.
- En 1900 - 1901 arribaron por playa "La Máquina "a bordo de la goleta "Correo de Canasí", propiedad del señor Francisco (Pancho) Marín procedente de la "Nueva Filipinas" (Pinar del Río), la mambisa familia Miranda, con el objeto de asesorar técnicamente el cultivo del tabaco en la finca "Santa Teresa". Aquellos hermanos se llamaron Juan Victoliano Miranda Miranda alias "Tico Miranda", Germán Miranda, Tomás Miranda, Pío Miranda y Ramón Miranda.
Por lo que se infiere que los primeros pobladores sedentarios de Playa La Máquina fueron Francisco Pancho Marín y Los Mirandas, quienes fabricaron una Casa de vivienda amplia y una bodega.
De aquella legendaria familia formó parte como descendiente la archiconocida Gumercinda Miranda Tamayo alias "Chicha", quien nació en Playa La Máquina el 20 de agosto de 1912. Ella fue la más pequeña de los vástagos de Germán Miranda, por lo que se apegó al padre y laboró buscando "corcho de Colmena" (palo hueco), haciendo conucos, tuvo 300 colmenas que cuidar, colgar y castrar, envasó miel y la cera, vigilaba los enjambres, pescaba con un chinchorro y anzuelos. Después Chicha se casó con el español Pico y de esa unión nacieron nueve hijos. Por necesidad la abuela chicha se convirtió en una gran herbolaria (conocimiento de las plantas para fines medicinales), también una partera o comadrona y cuando triunfó la Revolución en 1959, fungió por muchos años como Juez Lego" de toda la Ciénaga. Chicha fue muy querida por todos los que tuvieron la dicha de conocerla como yo.
- En el extremo oeste de la bella playa "La Máquina" se dejó ver por mucho tiempo, un "campo santo" que contrastaba con su entorno saturado casi siempre de bullanguería veraniega. Todo aquel que pretendiera encaminarse a la "Punta del Poeta" o Río La Boca desde el este, debía obligadamente observar aquel reducido conglomerado de cruces de maderas y casi imperceptibles promontorios, donde descansaban los restos mortales fundadores de una raíz genealógica del humedal: "Los Arencibias". Acariciados días tras días por las aguas del Mar Caribe, yacieron allí "Ningo y "El Catalán", entre otros.
- Entre los meses de agosto a diciembre de 1933 fundó el español Antonio Maurí la Organización Política – Sindical más antigua y revolucionaria en la historia de la Ciénaga de Zapata: "El Sindicato de Obreros Forestales". El añejo Jagüey (árbol) que aún se conserva en la Playa La Máquina, fue cómplice silencioso y seguro protector de muchos españoles y cubanos, que olvidando las viejas discrepancias del anterior siglo, se fundieron abrazando un mismo ideal: La Organización del Proletariado cienaguero. Muchas reuniones y contactos clandestinos se desarrollaron bajo su sombra, a partir del año 1933.
- Cuando se produjo el poblamiento definitivo de Playa La Máquina, fueron vecinos de ese lugar: "Gumercinda Miranda Tamayo, su esposo (Pico) y nueve hijos. María Ruíz, su esposo San Juan y cinco hijos que se constituyeron en la Dinastía de "Los San Juanes" de Playa La Máquina ya que fueron los últimos en abandonar ese lugar en la década de 1990, ellos fueron: Félix, Roberto, Antonio, Saturnino alias "Caudillo" quien luego contrajo matrimonio con María Rafaela (Felina) Naveira Álvarez y tuvo su descendencia. Aunque debemos significar que la raíz de los San Juanes provino de Playa La Gallina con María Ruiz y el marido Manuel San Juan.
José Pepe Mera, su esposa Ángela Ramos y dos hijos. Valentín Perdomo, su esposa Nieve Ayala con un hijo. Domingo Rivera (gallego), su esposa Vicenta Ramos y dos hijos. Jorge Ramil y su familia. Acanda y Ana. Mario Domínguez estableció una casa – bodega que después de 1959 se convirtió en una escuela primaria hasta 1964.
Y hablando de Nicolás Mario Domínguez González, tuvimos el privilegio de entrevistarlo en Jagüey Grande por el ya lejano año 1997, y él nos contó que estableció un negocio de carbón con el Arrendatario de la Finca La Máquina, español Salustiano Portela entre los años 1944 a 1948, donde estableció una bodega que tenía el nombre de "Tienda Portela". De lo que se desprenden dos conclusiones:
Primera: el vapuleo de propietarios de la finca La Máquina, algo muy común en cuanto a la propiedad de la tierra en Ciénaga de Zapata antes de 1959.
Segunda: Desde 1900 hasta 1948 en Playa La Máquina hubo una bodega.
Varios españoles vivieron en Playa La Máquina y sus alrededores, siendo los casos de:
- Luis Castrellón que al ser muy diestro en el manejo de una gaita, amenizaba en las noches aburridas el lugar y también en El Soplillar.
- Los hermanos Emilio y Esterbino Rodríguez quienes por los años 1920 – 1930 utilizaron para bodega una de las dos viviendas emblemáticas de Playa La Máquina, construidas seguramente por el alemán Augusto Gupper o por su primer habitante Pancho Marín.
- José A. López Pico.
- José Barro.
- Domingo Rivera.
- José Cavalco.
Todo este pasaje por el poblamiento de Playa La Máquina es para demostrar que en sus alrededores se fomentó un pequeño asentamiento poblacional, no de la forma convencional tradicional como un batey circular, sino de forma rectangular, alargado y con cierta dispersión entre un rancho y el otro. Y fueron factores de la aparición de ese "raquítico asentamiento" los siguientes:
- Existencia de una aguada natural en forma de casimba o abra de piedra, donde corre subterráneamente un río que en tiempo de llenantes produce un sonido muy fuerte como el de un ronquido. Dicho pozo de agua dulce se encuentra a solo 50 metros al este de Playa La Máquina, ahora con un pequeño brocal.
- Existencia en sus alrededores de bosque semideciduo y yanal muy apreciado para la elaboración del carbón vegetal y productos forestales.
- Existencia desde 1900 de una bodega que refaccionaba a los trabajadores forestales.
- Existencia de un punto de embarque costero y un camino muy añejo como el mégano.
- Existencia de un entorno natural envidiable, donde dos apacibles playas (El Dormitorio y La Máquina) provocan éxtasis.
La abuela "chicha" nos contaba que varias veces vio a Jesús Menéndez, Lázaro Peña, Juan Cañales en Playa La Máquina, lugar de conglomeración de trabajadores forestales por los factores antes expuestos y de fundación del Sindicato Obrero Forestal. Y que la señora María Ruiz, mamá de los San Juanes, le había puesto a Jesús Menéndez el sobrenombre de "El Negrito de la Manteca", porque en aquellos tiempos, años 1930, la manteca estaba muy escasa y cara en las bodegas, entonces las mujeres se quejaron de ello ante Menéndez y él realizó varias gestiones y enseguida se resolvió tal problema.
Los cansados y vivarachos ojos de la abuela "Chicha" también vieron varias veces a Fidel Castro y a Celia Sánchez allí en Playa La Máquina, gestionando la incorporación de los jóvenes cenagueros al estudio de oficios en escuelas de La Habana entre los años 1960 y 1961.
Después que se abrió el tráfico de la carretera el 5 de noviembre de 1959, Playa La Máquina fue muy frecuentada por las familias cubanas, que cada fin de semana de verano y en los meses de julio y agosto fundamentalmente, arribaban a ella en disímiles vehículos que terminaban su recorrido debajo de la sombra protectora de los robustos árboles de uva caleta que allí existieron. En aquellos primeros años de la Revolución ni se hablaba de Medio Ambiente, protección de la duna ni de ecología, por lo que la práctica habitual de subir los vehículos sobre la arena buscando la sombra, fue compactando la misma y destruyendo poco a poco la vegetación costera, pero aún así, la Playa en invierno tenía un período de recuperación dado que desaparecía la afluencia masiva de bañista.
Hoy, desgraciadamente, la presencia del hombre en Playa La Máquina es diaria y aunque existe más conocimiento en cuanto a una teorizada "cultura ambiental" y no conductual, la naturaleza no tiene tiempo de reponerse.
Añoramos que un día cercano se tome conciencia de ello, y hagamos mucho más de lo que hemos hecho hasta ahora en beneficio de una de las "Siete Maravillas Naturales" de la Ciénaga de Zapata: ¡Playa La Máquina y Río La Boca!
FINAL











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