La gente joven hace muchos días que se mantienen dentro de sus casas y eso pudiera significar un aumento en el sedentarismo y la acumulación de libras de más. Pero, aunque existe el riesgo no tiene por qué materializarse. Antes de la pandemia las costumbres alimentarias y el ejercicio físico de muchos hogares no eran lo que se pudiera llamar saludables; y por otra parte, muchas personas están demostrando en estos tiempos cómo se puede llevar una vida bastante sana en lo alimentario y en cuanto a realizar actividades físicas incluso en una casa de reducidas dimensiones.
Las causas del aumento de peso
Se debe aprovechar el confinamiento por la COVID-19 para interpretar aquellas señas anunciadoras de que nuestros hijos tienen o pueden tener un problema de sobrepeso u obesidad y, por supuesto, crear un cambio de hábitos y costumbres para pararlo en seco.
Según el grupo de Obesidad Infantil de la Sociedad Española de Obesidad, la acumulación de libras sobrantes es un problema donde intervienen múltiples factores, y son muy diversos los elementos capaces de influir en su aparición y desarrollo. Entre las primeras manifestaciones de alerta es observar si el niño está muy centrado en la comida o está todo el día picando, y si poco a poco pierde el interés por las cosas, se vuelve perezoso y no descansa bien. También la ganancia de peso puede ser una señal de falta de bienestar, pues el niño siente no estar bien atendido y faltarle un poco de autoestima o de acogida en su grupo o en la familia mantener el control del peso de los más jóvenes y de toda la familia. Entre ellos se encuentra la planificación de las horas del día como es el horario de comidas, de estudio y de relajación sin abandonar el aseo de cada día y la ventilación de las habitaciones, hacer la cama, limpiarla y ordenarla aun con ayuda.
El despertar debe ser temprano y a horario fijo y el desayuno en familia, seleccionando lo más conveniente dentro del alcance de cada cual. Después a moverse y divertirse en familia haciendo todos unos 30 minutos de ejercicios por la mañana y otros 30 por la tarde con creatividad. Se debe planificar los tiempos de ocio dedicados al uso de pantallas, pero nunca utilizarlos mientras se come. Y siempre dedicarlo a imágenes relajantes y nada horroroso o preocupante pues eso altera al sistema nervioso. Se debe participar en la cocina y ayudar a los mayores a preparar platos saludables y atractivos, siendo el agua la principal bebida para todos los miembros de la familia seguido de los jugos de frutas naturales o los lácteos a su alcance.











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